Medicina Cardiometabólica y antiaging

Medicina Cardiometabólica y antiaging

La medicina cardiometabólica tiene la clave del cuidado de nuestros vasos sanguíneos, de cómo ese cuidado o la falta del mismo, nos envejece y cómo podemos ayudar a no envejecer tanto o de mala manera.

“Es una rama de la medicina muy desconocida, no solamente por la población en general sino por la propia clase médica. Existe una vieja teoría, la teoría vascular del envejecimiento: somos lo que envejecen nuestros vasos; lo dijo Thomas Sydenham en el siglo XVII. Esto ha sido rescatado por investigadores de la Universidad de Baltimore; el lecho vascular influye en el envejecimiento de nuestro cerebro, piel, aparato locomotor. Cuanto mejor sea el estado de nuestros vasos, más saludables van a ser nuestros tejidos”, afirma José Sabán, coordinador de la Unidad de Endotelio y Medicina Cardiometabólica del Hospital Ramón y Cajal de Madrid y director del Programa Antiaging y Salud Cardiometabólica en la Clínica Pedro Jaén y en la Clínica Preven Salud con quien desciframos las claves del antienvejecimiento visto desde el prisma de esta rama de la medicina.

La medicina cardiometabólica es la respuesta a unas arterias sanas. ¿Le tememos a envejecer o a envejecer mal?

Creo que no es tanta la preocupación de los pacientes por vivir más años sino por vivir con mayor calidad. Todos tienen en mente la forma de envejecer de sus abuelos; en algunos casos están traumatizados y en otros al contrario; tienen una historia familiar de longevidad, con buena calidad y son conscientes de que la vida que llevaban ellos no es la que ellos hacen ahora. Tienen mayor estrés y están preocupados, saben que lo tiene difícil. Cuando se abandona la edad más joven, empezamos a preocuparnos. En la mujer hay una edad especialmente sensible que coincide con cambios metabólicos reales, ya no la menopausia sino la premenopausia.

Cuando tropezamos con las primeras canas y vemos que el cuerpo no funciona igual, suenan algunas alarmas.

Es una pena que el joven no se conciencie. Lo que hacen algunos ahora es una barbaridad de cara al futuro. Yo no estoy aquí adoctrinando a nadie pero tarde o temprano habrá consecuencias y sobre todo la desmedida que hay ahora. Se ha desmadrado el consumo del alcohol y una tolerancia por parte de los padres que alucino. No puedo entender, como médico y como padre, cómo puede uno despreocuparse de cuánto beben los hijos el fin de semana.

Es alarmante, es un tema que debería ser político y yo no lo oigo. Algún día hay que coger este toro por los cuernos. Si fuera un político sanitario estaría muy preocupado por el futuro de estos jóvenes que están bebiendo cantidades muy superiores a las que bebimos nosotros en nuestra juventud y nuestros abuelos; es una proporción de diez a uno. Alguien tiene que poner una llamada de atención.

¿Cómo conjugamos antienvejecimiento y medicina cardiometabólica?

Es difícil llevarlo a cabo en centros públicos porque no hay una mentalidad de nuestros políticos para abordarlo. Todo lo que sea rejuvenecimiento arterial en población no enferma lo tenemos que desarrollar en clínicas privadas. Llevamos a cabo unos programas muy modernos de las que son para mí las dos medicinas del futuro, ambas preventivas, anticipativas, predictivas, personalizadas. La medicina del antienvejecimiento y la cardiometabólica son el futuro y van de la mano.

¿Dónde está la clave de esta conexión?

En España la medicina antiaging es sinónimo de estética y eso es un error garrafal. Lo estético es importante, pero no es más importante que el envejecimiento sistémico. Es lo que debería preocupar a las personas sensatas, no tanto la arruga de más o de menos sino cómo están por dentro. El grado de envejecimiento de nuestros vasos va a repercutir en todo lo envejecimiento de nuestros tejidos y nosotros desarrollamos un programa muy moderno de rejuvenecimiento.

Proponemos una medicina sistémica que afecta a la totalidad. Estamos preocupados no sólo por la piel sino por el cerebro, el riesgo de alzhéimer, las articulaciones. Es muy importante para el rejuvenecimiento de nuestro aparato locomotor; hacemos también un despistaje del cáncer, en nuestra clínica el programa es muy ambicioso. No solamente abordamos el tema de la enfermedad cardiovascular basándose en la inflamación, además tenemos herramientas muy precisas para el despistaje del cáncer en su estadio más incipiente.

En el tratamiento o prevención de estas enfermedades ¿cuánto tiene que ver la genética?

Mucho y dependiendo de la parcela. La genética es la longevidad. Si hablamos de vivir más de cien años no se puede conseguir sólo porque nos cuidemos; es una utopía. Si no tenemos antepasados longevos dificilmente lo seremos, pero sí podemos tener una magnífica calidad de vida si nos cuidamos. La genética tiene que ver muchísimo más del 90%. Hay unos investigadores de Boston que la tiene cuantificada y saben los 150 genes que están implicados en este fenómeno.

Una mujer toma una fotografía junto a la obra 'Gajo de fruta' del artista estadoundiense Dennis Wojtkjewicz

Una mujer toma una fotografía junto a la obra ‘Gajo de fruta’ del artista estadoundiense Dennis Wojtkjewicz .EFE/David Chang

Hay una gran inversión porque es el futuro. Otra cosa es cómo se van a manejar; ya hay test comercializados de genética que nos aclaran muchas cosas, por qué engordamos, tenemos la glucosa alta, o predisposición para el colesterol alto. El problema está en cómo se va a manejar este volumen de información genética en los próximos años y los médicos explicaremos claramente a los pacientes cuál es la importancia de la genética y cómo podemos nosotros condicionar muestra genética: el territorio de la epigenética ya que podemos modular y modelar nuestros genes.

¿Cómo hace que el paciente se sensibilice y acepte sus pautas?

Otra de las bondades de la medicina cardiometabólica y la medicina antiaging es que se ha pasado de abroncar a los pacientes a explicar a los pacientes. Algo muy diferente. Tengo conocidos, compañeros, que salen pacientes obesos casi llorando de sus consultas, me parece aberrante. No podemos culpar, hoy sabemos que hay mucho de base genética; no podemos martirizar a nuestros pacientes. La medicina cardiometabólica reconduce la situación y pasa a ser una medicina que educa. Hemos pasado de una fase más dictatorial en la que el médico ejercía un papel de profesor a uno de educador; recuperamos esa vertiente de la enseñanza de educar en la prevención.

¿Quién debe preocuparse por esto?; ¿alguien sin problemas de salud debe prevenir?; ¿a quién mandamos este mensaje?

Todo el mundo es subsidiario de estos enfoques porque todos tenemos una caducidad desde el momento que nacemos. El tema cardiometabólico: a las familias que ya tiene algún miembro afectado, bien por una enfermedad cardiológica pura o alguna metabólica que tenga relación con el tema cardiovascular, temas relacionados con la diabetes. Por ejemplo, independientemente de eso, este enfoque le debería preocupar a cualquier hombre o mujer de mediana edad y a la mujer, especialmente, en la edad premenopaúsica. No hay que esperar; adelantarse 5 ó 10 años puede frenar las consecuencias de la menopausia.

 

 

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